Planta de Lechuga Romana

Cultivar Lechuga Romana

Lechuga de hoja alargada, lisa y color verde.

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Cultivar lechuga Romana.

 

Variedad de lechuga Romana más resistente a las bajas temperaturas que otras variedades y menos aconsejable a cultivarla en verano ya que es propensa a espigarse con las altas temperatura. El cultivo de la lechuga Romana soporta peor las temperaturas altas que las bajas. Durante la fase de crecimiento del cultivo requiere temperaturas entre 14º y 18ºC por el día y 5º Y 8º C por la noche.

Antes de cultivar lechugas se debe preparar el terreno. En primer lugar se nivela el terreno, allanandolo, evitando desniveles donde se pueda acumular el agua. A continuación se realizan los surcos y porteriormente se preparan los caballones.

El cultivo de la lechuga romana se puede realizar en caballón o en llano, con una distancia aproximada de 30cm. Se aconseja el caballón de unos 25 cm de altura para evitar que las hojas estén en contacto con la humedad. Su crecimiento, en invierno es muy lento y su recogida se realiza a los cuatro meses. Este periodo se acorta al cutivar la lechuga romana en invernadero. La parte superior del cepellón debe quedar a nivel del suelo para evitar podredumbres.

En los días y noches más fríos de invierno se aconseja proteger las plantas de lechuga con una manta térmica evitando posibles heladas.

Se reliza el primer riego de la planta de lechuga en el momento de su cultivo para que las raíces se agarren fuertemente al suelo, es decir, conseguir el arraigue de la planta. Posteriormente un riego semanal durante las primeras tres semanas. A partir de entonces el riego es más espaciado dependiendo del clima ya que las condiciones climáticas del invierno realizan esta función hasta la llegada de la primavera donde se reanudará. El riego por goteo es el mejor sistema para la planta de lechuga ya que se filtra en la tierra y no se acumula en la tierra evitando que esté en contacto con la hoja y el cuello. Es un riego frecuente pero de poca cantidad, evitando el encharcamiento en la parte superficial del suelo.

La mayor parte de los nutrientes son absorvidos en el periodo de formación del cogollo, por lo que su aporte se debe suspender una semana antes de recoger la lechuga. Se debe evitar el exceso de abonado nitrogenado.

En la última fase del crecimiento del proceso de cultivo de la lechuga es aconsejable atar las lechugas, rodeándolas con una cuerda fina o goma, ya que el peso de las hojas hace que se caigan y no se consiga cerrar la lechuga.

Una de las plagas que más afecta a la planta de lechuga es el Trips, provocando el virus del bronceado de las hojas, el pulgón, la mosca blanca y los minadores. Entre las enfermedades que afectan a la hoja, destaca el mildium y la botrytis.

La cosecha de la lechuga se realiza cuando el cogollo está cerrado y compactado, cortándola por la base y eliminando las hojas exteriores.

Se recomienda plantar la lechuga cada 15 o 20 días para tener durante casi todo el año.

Tradicionalmente, en algunas zonas geográficas, a la variedad de lechuga Romana también se le denomina lechuga "larga", lechuga de "oreja de burro" o lechuga de invierno.

 

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